Paris.
Suenan las campanas de Notre Dame, callan el viento que aunke kiera no puede sonar mas fuerte que ellas. Llaman a dios? Quizas intentan que ese dios no los olvide. Tal como el viento. Arboles pelados, gris, todo gris menos las mangas de mi pulover rojo y un bar a los lejos con luces anaranjadas. Las campanadas cesan de a poco. Será que el jorobado ha encontrado finalmente a su dios? Mi cigarrillo se apaga (como siempre). Dudo. Freno la escritura y busco el encendedor en el bolsillo. Maldigo en frances, no lo encuentro. Me paro. Busco mejor. Mis bolsillos son como un universo en donde se encuentran cosas inexplicables. Parejas, muchas parejas, niños. Un guardia grita algo en frances que por supuesto no entiendo. Hay gente que parece feliz, los envidio un poco. Sonrien. Se sacan fotos entre ellos, quien sabe... Está haciendo frio en Paris. Las manos se me empiezan a congelar. Lado B de Notre Dame (siguen los gritos y el silbato del guardia, entiendo un sivuplé. Hamacas. Ahora entiendo (afuera). Me hechó de la plaza. Sortie!! Sivuple!! Close!!
Afuera de la plaza escucho a 4 argentinos. Ahora el siena y sus ferries rugen, me iluminan. En el puente hay infinitos candados. Yo escribo mientras el viento parisino me congela la cara. Ruido de cadenas. La plaza de Notre Dame está oficialmente cerrada y la iglesia iluminada (la unica iglesia que ilumina es la que arde lei una vez) y me acuerdo de mi amigo anarquista.

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