A veces decía las cosas tan convencida que uno naturalmente le creía. Y ella no es que iba a mentir, sino que sus certezas muchas veces no estaban corroboradas con los hechos de la realidad. "Mi hermana, harta de mis verdades-que-no-se-sabe-si-tambien-lo-son-para-el-resto-del-mundo. cuasi que me obligó a empezar esas pseudo.verdades con la frase: para mi tal cosa, o en su defecto en mi opinion, yo creo que... me parece que.... etc etc. Asi daba el beneficio de la duda. Cosa que al principio me costó porque no me gustaba carecer de la verdad absoluta, pero con el tiempo me empezó a gustar. Creo que gracias a ella me había sacado un gran y verdadero peso de encima.

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