Como desde chica siempre se le dió por tachar mucho, toda su vida estuvo convencida de que era desprolija, y que ese era un mal hábito, que quedaba feo y lo tenía que cambiar pero no podía. Un dia me comentó el malestar que esto le producía, saber que está mal, querer cambiar y no poder. Yo le dije que no me parecía que tachar esté mal o quedara feo. Capaz para algunas personas si era asi, pero no tenia porque serlo como condición sine qua non. Y que de hecho me parecía mas autentico alguien que tacha, porque se está haciendo cargo de un error o de una modificacion y a partir de ahi sigue adelante, sin preocuparse por ese tachón. Seguir adelante es lo mas importante, le dije. Hacerse cargo y seguir, y renacer de cada tachón. Sin caretearla ni lamentarse. Seguir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario